La habitación donde nadie puede entrar
Hay una forma de soledad que no depende de estar solo, sino de descubrir que nadie puede habitar completamente el lugar desde el que miramos el mundo.
Fausto: cuando el conocimiento deja de ser suficiente
Hay pactos que no se firman con sangre. Algunos se firman con el deseo de saber. Hay personajes que pertenecen a una época y otros que parecen haber estado esperando durante siglos a que la humanidad llegara hasta ellos. Fausto pertenece a los segundos.
Los que recuerdan
En la ciudad donde recordar era un delito, sobrevivir dependía de olvidar. A las 06:00 de cada mañana, las pantallas de la ciudad repetían el mismo mensaje: RECUERDA MENOS. VIVE MEJOR. Nadie sabía quién había escrito aquella frase. Nadie preguntaba.
El hombre de la habitación 314
Hay personas que desaparecen sin dejar rastro. Y hay otras que desaparecen dejando demasiadas pruebas. La primera vez que escuché hablar de Samuel Varela, estaba sentado en el bar de un hotel. No recuerdo quién pronunció su nombre.
El reloj de las 3:17
Hay horas que pertenecen al tiempo. Y hay otras que pertenecen a quienes ya no están. La primera vez que el reloj marcó las 3:17, pensé que se había detenido. Era un reloj antiguo, de esos que funcionan con cuerda y que parecen haber sido fabricados para sobrevivir a sus propios dueños. Lo había comprado en una pequeña tienda de antigüedades sin preguntarle demasiado al propietario por su procedencia.
La carta que nunca debió ser leída
Algunas verdades no buscan ser descubiertas. Solo esperan el momento exacto para encontrar a quien las lea. El sobre llegó un martes por la tarde. No tenía estampilla, dirección ni remitente. Alguien lo había dejado debajo de la puerta de mi apartamento mientras yo estaba trabajando.